“Me voy feliz y agradecido. INTA me llenó la panza, me llenó de conocimiento y me llenó de amigos”.
Las palabras del periodista y locutor Pedro Ibáñez, socio de la Asociación Bonaerense de Periodistas Agropecuarios (Abopa), no podrían expresar mejor su sentimiento apenas pasadas las 16 de este viernes 12 de junio, el día en que —luego de 27 años— dejó de pertenecer al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria.
“Es difícil saber que este lunes 15 ya no pondré el reloj para levantarme e ir a trabajar al INTA”, agregó.
Ibáñez ingresó al organismo (como cadete) en octubre de 1998 y trabajó con Aldo Puig y José Luis Vecchi en el área de Comunicaciones.
“Luego seguí aprendiendo con Carlos Cheppi, Mario Bragachini, Juan Rodríguez, Cristiano Casini, Alejandro Saavedra, Carlos Torres, Ricardo Bartosik y Roberto Villard”, dijo.
“También comprendí que el INTA era mucho más grande de lo que me imaginaba”, agregó.

“De Carlos Casamiquela y de Francisco Anglesio aprendí que la templanza y el diálogo es fundamental. De Máximo Bontempo, Pablo Sorondo, Gustavo Ciuffo, Mario Miglioratti y Facundo Martínez Reyes entendí que trabajar en equipo es superador y que, si te conocés afuera del trabajo, se potencia mucho más el compromiso”, explicó.
“De Nancy, Mariana, Marina, Belén, Azul, las Cece, las Vale, Gloria, Mariela y el resto de las chicas con las que trabajé aprendí a escuchar para mejorar, no solo en el trabajo; sino en lo cotidiano de la vida”, indicó.
“INTA me regaló la posibilidad para que, mientras trabajaba, estudiara locución, que me recibiera de licenciado en Periodismo y me diplomara en Comunicación Pública”, amplió.

“También la posibilidad de viajar por todo el país y conocer a muchas personas, entre quienes están los colegas abopenses y un montón de periodistas y entidades con los que seguiré trabajando”, concluyó Ibáñez.




